| Los productos que son diseñados defectuosamente o resultan inseguros
impiden que el fabricante diseñe salvaguardas para prevenir usos indebidos de dichos productos.
He aquí tres casos recientes que
subrayan nuestra efectividad en el área de litigios de
productos defectuosos: Sawyer v. Asplundh
Tree Chipper Co., Serrrano/Zaldana
v. Thoro-Matic y Reyes v. Pederson
Mfg. Co.
En el primer caso, Ned Sawyer, un experimentado
podador de árboles, estaba trabajando introduciendo una
rama grande a la trituradora cuando, en un descuido, sus brazos
fueron succionados por las navajas en movimiento. Si la trituradora
hubiera estado equipada con un dispositivo de seguridad a
la orilla de la trituradora, la amputación de sus brazos
se habría prevenido. Ed Steinbrecher afirmó que
este defecto de diseño hizo que la trituradora resultara
insegura, insistiendo en que la seguridad del producto es
responsabilidad del fabricante. El caso fue resuelto con un
arreglo extrajudicial antes de ir a juicio por $4,200,000.
En el segundo caso, a nuestros clientes,
trabajadores de origen latino, les dijo su patrón que
removieran el pegamento de unos mosaicos de cemento. Ellos
tuvieron que usar un químico para aflojar dicho pegamento.
El paso final era el uso de una máquina de piso tipo
Thoro-Matic que advertía sólo en inglés que
producía chispas y que si se usaba junto con químicos
inflamables podía explotar. Nuestros clientes no podían
leer ni entender el aviso de precaución color amarillo
que estaba escrito en la máquina. Así, derramaron
acetona inflamable sobre el piso de un cuarto pequeño
y después prendieron la máquina Thoro-Matic. Los
vapores producidos causaron que la máquina explotara,
quemando así a los dos trabajadores. Se entabló
un pleito legal sobre la responsabilidad del fabricante de
la máquina, por no haber proporcionado formas de alerta
universales, tales como un pictograma que advirtiera del riesgo
de una explosión por chispas. El encendido mecánicos
causante de las chispas se debió haber substituido por
uno de tipo sólido que no produjera tales chispas. En
este caso se llegó a un acuerdo antes de ir a juicio
por $2,000,000, que era la suma
de la póliza limitada del fabricante de la máquina,
más $100,000 por parte
de la tienda de venta al menudeo.
En el tercero caso, Ramón Reyes,
uno de nuestros clientes, perdió el uso funcional de
la mano izquierda cuando una prensa que estaba operando bajó
accidentalmente sin aviso, machucándole varios dedos.
Por ello, ya no pudo realizar ningú n trabajo físico.
La parte acusada, Vilil Pedersen Mfg. Co., no se hizo responsable
por la presencia de un interruptor de seguridad descompuesto
y la ausencia de letreros de advertencia. El caso se arregló
antes de ir a juicio por $1,100,000.
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