|
Se otorgan daños punitivos como castigo
por una conducta producida con descuido total por la seguridad
o por una conducta realizada con mala fe.
He aquí tres casos recientes que
subrayan nuestra efectividad en el área de daños
punitivos y seguros de mala fe; Quinnones
v. Federal Armored Express, Zelder
& Felder v. Unnamed Insurance Co. y Winkler
v. Unnamed Insurance Co.
En el primer caso, Isidro Quiñones
iba a su trabajo una mañana cuando fue golpeado por un
camión blindado propiedad de Federal Armored Express.
El camión giró en el aire y cayó sobre su carro,
atrapándolo dentro de él. Durante el litigio se
descubrió que el conductor del vehículo blindado
no tenía licencia para camiones comerciales ni había
recibido capacitación práctica de Federal Armored
Express para conducirlos. También se descubrió que
FAE sabía que su récord de accidentes excedía
los quinientos por año... y aú n así había
puesto a conducir a alguien sin licencia, sin capacitación
y sin supervisión sobre un camino lluvioso y en la oscuridad.
Nuestro cliente sufrió severo daño cerebral y quedó
paralizado de por vida, requiriendo cuidados las 24 horas
del día. Ed Steinbrecher resolvió el caso justo
antes de ir a juicio por $12,000,000,
uno de los arreglos legales por lesiones personales más
grandes en California.
En el segundo caso, Marilyn Felder y
Mary Zelder sufrieron heridas cuando su vehículo fue
golpeado por otro conductor que resultó culpable y no
tenía seguro. Cuando la compañía de seguros
supo quién era el árbitro para el caso, desecharon
todas las ofertas para llegar a un arreglo y recibieron una
recompensa muy favorable en el arbitraje. Como el resultado
no era creíble, el caso fue mandado a la corte de apelaciones
que dio marcha atrás a la compensación del arbitraje.
Una demanda legal se hizo entonces contra la compañía
de seguros por sacar ventaja injusta de sus asegurados al
manipular las ofertas para llegar a un arreglo con base en
la información que tenían sobre el árbitro
original. Nuestras clientes recibieron $2,500,000.
En el tercero caso, cuando Roland Winkler
sufrió heridas en la columna vertebral y quedó paralítico
como resultado de un accidente en el auto en que iba como
pasajero, una de las compañías de seguros se rehusó
a pagar $300,000, cambiando tramposamente
la póliza del seguro después del accidente. Su negativa
fue una de las mayores razones para que la corte fuera a un
juicio con jurado, el que resultó en un veredicto por
$4,300,000 y un arreglo adicional por actuar de mala
fe por $6,000,000.
|